Desarticulada una importante red especializada en la distribución ilícita de películas, series y fútbol

Ha sido desarticulada una importante red especializada en la distribución ilegal de contenidos audiovisuales a través de Web TV. Todas las industrias de contenidos que integran la Coalición celebran el éxito de esta operación impulsada por Egeda, la entidad que reúne a los productores audiovisuales españoles, por cuanto pone coto nuevamente a las organizaciones criminales que explotan contenidos sin autorización, destruyendo empleos y generando cuantiosas pérdidas tanto a los legítimos titulares de derechos como a la sociedad en su conjunto.

En el año 2017 Egeda comenzó una larga investigación sobre unos descodificadores de televisión (set top box) con acceso a internet comercializados por la conocida empresa de electrónica Blusens, que posibilitaban el acceso no autorizado a listas de reproducción de películas, series, canales de televisión de pago, plataformas como Movistar+ o Netflix, eventos deportivos, incluido fútbol, y en definitiva cualquier tipo de contenido audiovisual considerado premium.

Fruto de esta investigación, Egeda presentó denuncia contra los administradores de la empresa gallega, referente del emprendimiento y la innovación en España en otra época, por un delito continuado contra la propiedad intelectual. Tras las corroboración de los hechos y consiguiente investigación policial por parte del Cuerpo Nacional de Policía, en la que también participó un equipo de Europol, el pasado miércoles 28 de febrero se desarticuló la red deteniendo a seis personas como integrantes de una organización especializada en el pirateo de contenidos, y se efectuaron ocho registros.

El diseño y desarrollo técnico del terminal se realizaba en el laboratorio de I+D en la empresa gallega, derivando la producción a China. El coste de producción de los terminales era de aproximadamente 15 euros, mientras que el precio de venta final al público rondaba los 120 euros. La distribución de los decodificadores se realizaba a través de grandes superficies y tiendas virtuales y contaban con más de 14.000 puntos de venta en todo el mundo.

Los contenidos y las señales abiertas de televisión de pago se encontraban alojados en un servidor en Francia, si bien el control del mismo se realizaba de forma remota desde Santiago de Compostela, incluyendo la asesoría técnica a los clientes a través de un foro especializado para ello.

Una vez descargada la aplicación e instalado el software, el cliente podía acceder a cualquier contenido audiovisual, incluidos cientos de canales de televisión, la mayoría condicionados a pago, y a listados ordenados de copias fraudulentas de obras audiovisuales emitidas por plataformas de contenidos premium como Bein Sports, Netflix, HBO, LaLiga, Telecine, Amazon Prime o Movistar+, entre otros.

Estimamos que durante los últimos cinco años esta organización ha podido poner en el mercado más de 100.000 terminales, habiendo quedada deshabilitada, tras la operación policial, su conexión a los servidores empleados para la distribución del contenido no autorizado. El juzgado número tres de Santiago de Compostela ha ordenado la retirada del mercado de todos los descodificadores actualmente puestos a la venta”, informa Egeda.

Asesoramiento técnico en un foro especializado

A la denuncia presentada por Egeda se unieron Mediapro y la Liga de Fútbol Profesional. Según detalla la Policía Nacional, “la investigación permitió comprobar y certificar a través de herramientas de certificación digital que, efectivamente, [Blusens] comercializaba en grandes superficies y de forma masiva un dispositivo multimedia que permitía visionar de forma gratuita contenidos televisivos y audiovisuales infringiendo derechos de propiedad intelectual“.

Los clientes recibían asesoramiento en un foro especializado que, a modo de servicio técnico y asesoramiento, les guiaba en la forma de visionar los contenidos ilícitos y desde el que se podía descargar el firmware necesario para actualizar la conexión con el servidor desde donde se emitían los contenidos.

Una vez descargada la aplicación e instalado el software el cliente podía acceder a cientos de canales de televisión, la mayoría condicionados a pago, y a listados ordenados de copias fraudulentas de obras audiovisuales emitidas por diferentes plataformas de pago.